Cuando he venido de trabajar, me he encontrado con un mensaje: un número de teléfono y unas palabras para decirme "este es mi nuevo número un saludo". Dime que eres tú. Dime que no quieres romper del todo esta locura. Que aunque sea así, podemos seguir manteniendo contacto, alimentando nuestros sueños. Al menos el mío.Si realmente ese es tu teléfono eso quiere decir que no todo está perdido, que algo te mueve a ti también. Ya me lo digiste "aún quedan cenizas" ¿ardientes? Supongo que si, porque de lo contrario no te molestarias en mandar ningún mensajito. Si no es tuyo, mañana bajaré de las nubes otra vez para enfrentarme con la verdad: que pasas de mí.
Hoy es martes... ¡¡¡ MARTES !!! ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas nuestros encuentros? Yo aún recuerdo ese primer día... lo cambió todo en mí. Transformó mi vida en una locura. La locura de amarte. La locura de desearte. La locura de no tenerte. Tu cuerpo fue mío, pero ya está... ni tu alma ni tu mente fueron míos. Nunca lo serán. Tú no quieres, no soy el estilo de mujer con la que pasearías del brazo. Así es que aunque fuéramos libres tú no te permitirías amarme. Yo tampoco quiero. El convivir contigo haría de esta historia de mi amor por ti un recuerdo e incluso un olvido. Y no quiero, a pesar de que de vez en cuando te me aparezcas y me hagas sufrir un poco.
Dime mañana, con un mensaje, que eres tú...